INTERVENCIÓN
INTRODUCCIÓN
La obesidad es un padecimiento que puede
presentar distintas características y factores asociados en ocasiones a
padecimientos crónico degenerativos, por lo que su tratamiento puede ser largo,
aunque algunas personas acuden con el médico o nutriólogo con la idea que, con
solo llevar una dieta controlaran su peso, sin darle importancia a muchos otras
condicionantes que influyen en su vida, el valor estético de la pérdida de peso
puede ser un factor motivante en la intervención psicológica pero sin dejar de
lado la vertedera importancia que la modificación de los hábitos de vida y
conductas de riesgo
Desde una perspectiva psicológica se puede ver
una asociación de los Trastornos de la
Conducta Alimentaria (TCA), con la depresión entre otras patologías.
En un panorama tan variado y complejo
no se puede abordar el tratamiento con soluciones aisladas sino que debe formar
parte de un programa multidisciplinario, en donde se hace imprescindible la participación
de diferentes disciplinas y la cooperación de varios profesionales, pero es
indispensable la presencia de un: Nutriólogo y un Psicológico, entre otros.
Es importante adecuar la terapia a
cada paciente en lo partícula, sin dejar de lado la importancia a nivel grupal,
que en donde este tipo de intervención refleja mejores resultados, aunque resulta necesario y conveniente hacer
encuadres grupales diferentes para determinadas conductas, como alimentación y
ejercicio, al tener objetivos, pautas y procedimientos muy semejantes.
El enfoque terapéutico debe adaptarse
a las necesidades y las áreas problemáticas de cada paciente, en la que se
suman varios elementos como:
·
Grado
de exceso de peso.
·
Presencia
de complicaciones físicas.
·
Comorbilidad
psicológica.
·
Tratamientos
realizados con anterioridad.
,
El planteamiento global del
tratamiento se centra en cambiar el estilo de vida y este cambio está dirigido
preferentemente a tres aspectos:
·
La
conducta alimentaria, propiamente dicha.
·
La
modificación de la vida sedentaria por un aumento regular de ejercicio físico.
·
La
modificación de los factores de la vida emocional que repercuten en la
obesidad.
El tratamiento de los problemas
emocionales se aborda mediante técnicas de psicoterapia diferentes según las
posiciones teóricas:
·
Terapia
de conducta.
·
Tratamiento
cognitivo-conductual.
·
Terapia
interpersonal.
·
Terapia
psicodinámica.
El estilo de vida dirigido a la dieta
adecuada y el aumento en la actividad física se aborda en su mayoría con
técnicas conductuales como automonitorización o control de estímulos, entre
otras, los cuales deben estar
respaldados por el área Psicológica y apoyados por el equipo
multidisciplinario. (Lafuente, 2011. P. 1492-1493)
Intervención
La Terapia
Cognitivo-Conductual
Es una herramienta que nos ayuda de
una manera muy adecuada para la modificación de los hábitos alimenticios. Y aun
que no se puede considerar como un tratamiento definitivo ya que presenta
ciertas dificultades en mantener las conductas adecuadas a través del tiempo,
esto permite suponer que un programa adecuado de seguimiento y mantenimiento es
muy necesario lo que puede garantizar los hábitos conseguidos. (Lafuente, 2011.
Pp. 1491)
ELEMENTOS CLAVES DEL TRATAMIENTO
Hay dos elementos claves, muy
relacionados entre sí, que deben valorarse y plantearse antes de iniciar el
tratamiento, son:
·
Los
módulos de motivación.
·
Los
módulos de psicoeducación.
El cuidado de estos aspectos resulta
muy importante porque tiene una incidencia positiva para una mejor evolución y
mantenimiento posterior de logros.
Motivación: La advertencia del médico
de la necesidad de bajar de peso se muestra poco eficaz en la práctica diaria.
Hay una situación especial para la psicoterapia en general, que en los grupos
de reducción de peso se presenta de forma muy patente, es la necesidad de estar
motivados como prerrequisito para comenzar la terapia.
Las personas con obesidad a menudo
tienen dificultad para encontrar una motivación suficiente que les permita
cambiar el comportamiento. El foco en las primeras entrevistas está en términos
de logros físicos, como bajar de peso y regularlo de forma estable, pero para
conseguir estabilizar el peso, los sentimientos y emociones deben canalizarse
adecuadamente sin usar como intermediario o como finalidad la comida.
Esta conducta refleja en el paciente
una dificultad para expresar emociones, que es deseable mejorar a través de
ayuda psicológica, de manera que no repercuta negativamente en su peso.
Sin embargo, el objetivo de participar
en un grupo de psicoterapia no está en sus planteamientos desde el principio y
esta posibilidad, habitualmente, no se acepta de forma inmediata. Hacer este
planteamiento supone una confrontación activa del paciente con sus propias
conductas y sus creencias y sugiere que hay otras opciones posibles y más
adecuadas para sus patrones habituales de conducta que sería oportuno incluir,
por lo tanto promueve el autocuestionamiento.
Unos pacientes consideran la pequeña
reducción de peso como algo insuficiente, lo que puede reflejar que sus
expectativas son mucho más elevadas, movidas por la falta de información o por
el deseo. Pero también indica que son, probablemente, o muy difíciles de lograr
o irreales y a la larga, una fuente mantenida de insatisfacción ante cualquier
pérdida de peso, aunque ésta sea útil y beneficiosa.
Todo esto puede influir en una
disminución del empeño en seguir las indicaciones y puede mermar el interés de
colaboración con el tratamiento, incluso puede desencadenar el abandono del
mismo, por sentimientos de frustración y desmotivación
Por ello la psicoterapia no es aceptada
por todos de la misma forma y el interés por descubrir y modificar sus patrones
de vida inadecuados es muy desigual, interviniendo en dicha motivación muchos
factores. Uno de los métodos para fortalecer la motivación es la entrevista
motivacional como complemento a las estrategias convencionales.
El objetivo es promover la voluntad de cambiar
las áreas en las que muestran más indecisión y ambivalencia. La característica
clave del enfoque de esta entrevista es que se desarrolla dentro de un marco en
el que el paciente tiene disposición de resistencia al cambio y la relación
terapéutica busca cómo estimular que el paciente y sus padres comparen las
ventajas e inconvenientes del comportamiento asociado a sus hábitos
inadecuados, que conducen a los malos hábitos y por lo tanto al exceso de peso.
Se trata de crear la disonancia
cognitiva suficiente para que favorecer la sensación de incongruencia y que
ésta repercuta en el aumento de la motivación. (Lafuente, 2011. Pp. 1494-1496)
La
Psicoeducación
Resulta imprescindible para
desarrollar la motivación, el programa usado como trabajo de construcción de
deseos de cambio y mantenimiento, la construcción de una idea en la cual los
buenos hábitos alimenticios son precursores de buenas cosas como una buena imagen,
mayor autoestima así como una mejor inserción social, pero la mayor es por
motivos de salud. La mayoría de las personas con obesidad que acuden a
tratamiento han realizado numerosas dietas con resultados, generalmente, pobres
en donde suelen tener información excesiva e inadecuada sobre dietas,
alimentación sana, proceso de adelgazamiento y, además, están inmersos en la
sociedad de la delgadez.
La dieta está cargada de significados
desproporcionados e inadecuados encontrándose en último lugar la alimentación
sana, adecuada y posible. Esta situación hace necesario e imprescindible como
fase previa, un modulo de educación alimentaria y psicológica para que se
involucren en el tratamiento con conceptos veraces y criterios de salud. Los
conceptos básicos a exponer en distintas áreas son:
·
Alimentación.
·
Emociones.
·
Actividad.
·
Ejercicio.
·
Familia.
En cuanto a alimentación los temas a
tratar son:
·
Conocimiento
de la alimentación sana.
·
Efectos
del sobrepeso en el cuerpo y la salud.
·
factores
que favorecen el desarrollo de la obesidad.
·
Auto
observación y realización de las prescripciones.
·
Desarrollo
de objetivos realistas de peso y mantenimiento.
·
Inclusión
de objetivos parciales y progresivos.
·
Desarrollo
de pros y contras del cambio.
En lo referente a las emociones deben
aclararse las responsabilidades en el contexto de la terapia y la influencia
que tienen las emociones y los pensamientos sobre la conducta. Debe entenderse
que la actividad y ejercicio físico adecuados son aquellos suficientes y
regulares para favorecer la salud y el mantenimiento del peso. La familia
recibirá una explicación detallada de los procedimientos del programa. (Lafuente,
2011. Pp. 1496-1497)
TRATAMIENTO PSICOLÓGICO
Las formas de abordar el tratamiento
de la obesidad son muy variadas. A menudo se usa la combinación de la Terapia
Conductual (TC) y la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), lo cual muestra los
mejores resultados.
Distintos estudios muestran la
utilidad de estos métodos para el tratamiento de la obesidad, dentro de las
limitaciones que toda psicoterapia tiene en estos casos tan complejos.
También se usan, aunque con menor
frecuencia y con resultados menos favorables, la terapia interpersonal, terapia
psicodinámica, técnicas de relajación e hipnosis.
Frecuentemente, estos pacientes
presentan comorbilidad psicológica en trastornos que pueden interferir en la
adaptación y evolución del programa de tratamiento general y conviene
detectarlos y diagnosticarlos al inicio. Deben tenerse en cuenta,
especialmente, los TCA, ya que no resultan infrecuentes los casos de bulimia
nerviosa y, principalmente, trastorno por atracón. Asimismo, es frecuente la
presencia del síndrome del comedor nocturno (Night Eating Syndrome) y se
observa de manera habitual picoteo, generalmente de alimentos de elevado
contenido energético que a veces son sus alimentos preferidos y, en otras
ocasiones, cualquier alimento. Otras patologías pueden estar presentes como
trastornos depresivos u otros trastornos del humor. En estos casos conviene
abordar los problemas desde el inicio del tratamiento y, si es necesario, de
forma individualizada. La proporción de cuanta psicoterapia es necesaria en los
pacientes es muy difícil precisar ya que las posibilidades son muy diferentes
dependiendo de la comorbilidad física y psicológica, motivación, conflictos y
situaciones personales. (Lafuente, 2011. P, 1498)
Tratamiento
Cognitivo Conductual
El TCC abarca, junto a los componentes
cognitivos propios de esta terapia, unos procedimientos comportamentales para
el abordaje de la conducta alimentaria y el ejercicio físico que se asemejan en
algunos aspectos con los de la terapia de conducta.
Los estudios de comparación de
tratamientos muestran como los enfoques exclusivamente conductuales o
cognitivos son menos eficaces aplicados separadamente. Los logros mejoran
considerablemente si se combinan ambos procedimientos. Parece recomendable el
uso de ambas técnicas para garantizar una pérdida de peso y mantenimiento
posterior.
La psicoterapia cognitivo-conductual
pone el acento en “qué debería cambiar y cómo puedo hacerlo”. La tarea consiste
en solicitar al paciente que observe primero su conducta, pensamientos y
sentimientos así como la relación que existe entre ellos y sus hábitos
alimentarios, de modo que permita buscar otras alternativas más beneficiosas
que puedan ponerse en práctica en su vida diaria. Cuando el paciente está en
las primeras fases del TCC, los hábitos de alimentación inadecuados todavía
permanecen sin modificar, hasta que un mejor control de la comida esté activado
y por ello permite observar la forma en que canaliza habitualmente sus afectos.
Con frecuencia, el paciente no tiene conciencia de estas dificultades y de sus
efectos. Los problemas que mejor reconocen son los de la imagen corporal, la
belleza y la salud, pero no la disfuncionalidad de sus interacciones y
planteamientos, por lo que este es un contexto indicado para trabajarlos. El
tratamiento de la imagen corporal, autoestima, impulsividad, demandas
afectivas, estilos de resolver problemas y/o sintomatología depresiva puede
requerir la inclusión de sesiones individuales.
Se pueden destacar las siguientes
intervenciones básicas:
1- Técnicas de auto-control: que
incluyen auto observación, registro de comida y de situaciones desencadenantes,
establecimiento de metas realistas a corto largo-plazo, control de estímulos
(comer sentado, despacio, sin otras actividades, límites y lista de comida,
levantarse de la mesa al comer, compra controlada).
2- Re-estructuración cognitiva
propiamente dicha: conocimiento que el paciente tiene de sus propios
pensamientos y emociones, conocer las relaciones de emociones y situaciones de
ingesta, detectar pensamientos automáticos negativos irracionales (cuestionar,
analizar y cambiar) y sustituir las creencias y suposiciones erróneas por ideas
más apropiadas.
3- Focos de trabajo: autoestima,
actitud ante las críticas, valoración de las fortalezas, desarrollar el sentido
de autoeficacia, imagen corporal y refuerzo de logros, aun siendo pequeños.
4- Desarrollo de otras habilidades de
manejo de dificultades: aprender conductas alternativas en vez de comer,
estrategias de manejo del estrés y regulación de afectos, entrenamiento en
habilidades sociales, asertividad, entrenamiento en solución de problemas,
además de prevención e interpretación de recaídas.
5- Seguimiento y evolución:
trata de la reevaluación y feedback de cambios producidos y mantenidos.
El objetivo es que el paciente
descubra nuevas formas y conductas y las lleve a su vida diaria beneficiándose
de un mayor bienestar y eficacia. Muchos estudios avalan la utilidad de la TCC
para tratar a los pacientes con obesidad, pero las dificultades también son
importantes en un número de pacientes. Una de las formas con las que se puede
conseguir mejores resultados en el mantenimiento de los logros es continuar el
contacto con el centro mediante diferentes formas: telefónica, correo
ordinario, correo electrónico o favoreciendo la capacidad de autorregulación
del paciente a través del contacto con el terapeuta. (Lafuente, 2011. Pp.
1499-1500)
Se realizaran tres sesiones mas, en las
cuales se revisara el avance cada sesión mediante el análisis de las tablas
proporcionadas, reforzándose en los puntos necesarios si en segunda visita se
ve un avance significativo se comenzara a retirar el tratamiento y en caso
contrario se replantara la estrategia para un reforzamiento o una nueva
intervención.
Fuente:
Lafuente M.D.
(2011). Trastornos de la Conducta Alimentaria. TRATAMIENTO COGNITIVO CONDUCTUAL
DE LA OBESIDAD, Madrid, España. Recuperado:www.tcasevilla.com/archivos/tratamiento_cognitivo_conductual_de_la_obesidad.pdf
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